Carta a un escritor del futuro

Estimado/a escritor del futuro:

Te escribo esta carta porque te ahorrará tiempo en tu futura aventura.
Siento decirte que no soy un escritor consagrado en mis tiempos como Pérez-Reverte o Zafón (tal vez, cuando leas esto, sean meros resquicios de la literatura pasada), pero algo he aprendido en estos comienzos de la era digital.
Internet ha revolucionado nuestra forma de leer, de escribir, de concebir la literatura. Soy de los que piensa que todo término existente está obsoleto. No sólo ha cambiado el formato, sino la forma de concebir las historias, y por eso muchos fracasan.

En primer lugar, si has decidido dedicarte al mundo de la escritura, has de saber que sólo tienes dos opciones: sí, sólo dos. 

Si lo haces por inspiración y sólo escribes cuando llega tu musa, no te lo tomes muy en serio. De verdad. Escribe, planta un árbol y haz lo que puedas con el hijo. Te diré por qué. Antes de la era digital, nos vendieron la idea del escritor que enviaba su manuscrito y era publicado, alcanzando un gran público, viviendo de sus historias. Puede que esto fuera posible, no lo dudo, aunque no se contaba con los otros muchos que tiraban la toalla o que guardaban la novela en un cajón. Hoy, dedicarte a esto con un libro es perder la batalla antes de empezar. Cada vez que voy al parque y levanto una piedra, aparece un escritor con su manuscrito. La segunda opción es más dura, menos placentera, pero te ayudará a vivir de ello. Si estás dispuesto a vivir de tus libros, por tanto, sólo hay un camino. Escribir, escribir, escribir y publicar. Actualmente, todo el que quiere publica su libro en formato digital y en audio. Tal vez, en el futuro, el mercado esté todavía más saturado y sea más difícil encontrar un nicho de mercado. No tires la toalla, no desistas. Si estás por la labor, lo conseguirás. Sin embargo, el precio a pagar es muy alto.

Sí.

Con la llegada de internet, los autores hemos sido capaces de hacer llegar nuestro libro a todas partes. Sin embargo, muchos sólo ocupan kilobytes la red y frustran a sus autores por las redes sociales al no recibir retroalimentación.
Te ahorraré tiempo y esfuerzo: antes de promocionar tu libro, moléstate en tener una buena cartilla de lectores. Eso es todo. ¿Dónde? Encuéntralos. Puede que no sean lectores, que prefieran escuchar los libros en su aparato digital. Lo que sea. Contar historias siempre existirá, en un formato u otro. Encuentra a esa gente, retén un número suficiente que tenga interés en lo que cuentas, sea cierto o no, y después, promociona, publica, házselo llegar. Pensábamos que las editoriales sólo nos daban cheques con los que vivir, pero no. Eran ellas las que nos acercaban a los lectores. Sin embargo, si sabemos cómo acercarnos a ellos, ya no las necesitamos.

Si vas a escribir profesionalmente, debes tomarte esto como un trabajo. Como tu único trabajo. Es tu negocio. Comer dependerá de ello. Lo siento si tus ideas no comulgan con ésta, si pensábamos que este era un asunto romántico. No es así. La escritura, para que sea rentable, ha de ser un negocio. Si después de todo, decides ser juntaletras y vivir de ello, hay varios puntos a tener en cuenta. Si eres independiente, no tienes compromisos, te recomiendo que busques un trabajo que te dé tiempo y que ahorres el máximo posible. Dedícate a escribir, sólo a escribir, da igual cómo, pero dedícate a eso todo el tiempo que puedas. Vete a vivir a un lugar dónde sea más barata la vida. Después, dedícate a escribir. Le ganarás terreno al resto. Si vives en pareja o tienes una familia, lo siento, tus posibilidades se reducirán.

Para mí, existen dos tipos de escritores: los que tienen un golpe de suerte y los que se la ganan con dos cojones. El primer grupo es para privilegiados y/o oportunistas. El segundo es para quien se lo trabaja. En tu caso, como en el mío, cuenta con que estás en el segundo, y si te cambian de grupo, enhorabuena. Los escritores que se ganan la suerte son los que hacen dinero a largo plazo y viven de sus libros. Lee mucho, escribe mucho y publica todo lo que puedas.
En estos tiempos que corren, el lector ha pasado de ser parte de la audiencia masificada y anónima, a comportarse como un ser demandante y con necesidades (vaya, como una persona). Internet ha permitido esto, ha humanizado las relaciones entre la persona que te lee y tú, la que escribe. Por tanto, si vas a hacer esto, deja tu ego a un lado y cuida de cada una de las personas que te compren, te lean, te escriban y te den los buenos días, porque ellos serán los que den de comer, así como el panadero vive de las barras de pan que vende y el trato que tiene con los clientes. ¿Qué te pensabas? ¿Que eras una eminencia? No, entiéndelo, los escritores contamos historias, regalamos viajes imaginarios y hoy, más que nunca, entretenemos.

Por otra parte, si todavía sigues con interés de escribir, has de saber que, al igual que tú publicas tus libros y molestas a otros para que los leas, hay mucha gente que vive enfadada por el mundo y critica todo lo que no le gusta, desde la más profunda subjetividad. Te van a caer palos, por algún lado, y te dolerán. No te molestes, la vida es así. La gente critica en la calle. En el autobús mira mal. ¿Qué esperas? Internet es muy amplio, hay espacio para todos, incluso para tus libros. Te criticará hasta tu mejor amigo por pura envidia. Hazte a la idea.

Todavía no sé lo que funciona, pero sí lo que vende, y si algo no ha cambiado, eso son las series. A la gente le gusta lo que ya conoce. Por eso, prefieren leer antes a los escritores antiguos que a los nuevos, incluso si es gratis. Date a conocer y da una razón para que te sigan conociendo.
Es hora de cambiar. El cine nos ha cambiado. La telefonía móvil también. Simplifica, reduce contenido y no aburras. Vivimos un momento en el que la atención brilla por su ausencia. Si tu lector se pierde en lo que dices, te sustituirá por otro. No la cagues.

Tómatelo con calma. Vivir de tus libros te llevará unos diez años sin acelerar el proceso. Publica, como mínimo, cuatro libros al año. Hazte una rutina y, sobre todo, mentalízate. Tienes diez años para encontrar a tus seguidores, conectar con ellos, hacerte querer, amarlos a ellos y correr la voz. En diez años, no importa si es Amazon, Apple o quien sea la empresa que mande en el mercado. Cuida a tus lectores de una forma privada y diles dónde comprar tus libros. En una década eres capaz de alcanzar a más de 10.000 lectores.
La democratización de internet nos ha ayudado a romper las barreras pero también a saturar al lectores con infinidad de contenido. El lector hoy es más humano que nunca y exige un producto de calidad con el que entretenerse. Cuida el resultado, tus relaciones, tu producto. Imagina que eres ese panadero del que hablaba. Hazte notar. 

Que sí, que la pasta llega. Y llegará antes de los 10 años, pero vamos a terminar y empezar ciclos, ¿no? Como Guardiola. 

Si quieres escribir, no hay otro camino para la excelencia, vivir de ello, aburrirte, tomar distancia, evolucionar y seguir escribiendo. Si no estás dispuesto a sacrificar diez años por lo que dices que es tu pasión, tal vez, no lo desees tanto.
Como estímulo positivo he de decirte que ánimo, todo saldrá bien, aprenderás por el camino y el apoyo de quien te lee, te dará fuerzas para continuar. 

Recuerda, el objetivo no es llegar al final, sino perdurar en los corazones.

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