Mis herramientas para escribir

turned off MacBook Pro beside white ceramic mug filled with coffee

Mucho hay escrito sobre aplicaciones para escribir (y yo también he escrito algo al respecto). Desde hace tiempo, busco la funcionalidad, lo práctico y lo sencillo. Es esencial que pueda escribir en cualquier dispositivo, sin tener incompatibilidades o problemas con las versiones del software. También es necesario que pueda acceder a los documentos desde un teléfono o un tablet.

Cada persona tiene sus aplicaciones. En realidad, cualquier procesador de textos serviría, pero yo tengo mis favoritos.

Uso un ordenador de Apple, me importa muy poco el sistema, aunque reconozco que me hacen mucha gracia las guerras entre defensores y detractores de ciertos dispositivos. Los he usado todos y no tengo aprecio por ninguno. Para una persona que escribe, es importante que la máquina funcione, sea estable y le aguante la batería.

Desde que escribir se ha convertido en un trabajo diario, intento utilizar programas que estén alojados en la nube. Así, en caso de catástrofe, mi trabajo sigue en alguna parte.

Como una de mis premisas es que lo pueda hacer todo desde un navegador, Writer es un buen bloc de notas para redactar textos a diario. Es gratis, tiene ese toque de verde sobre negro y cuenta las palabras. Si estoy escribiendo desde la tableta, también uso Evernote, porque se sincroniza y puedo acceder desde cualquier parte.

Los tiempos me los marco con Tomato Timer.

Cuando se trata de una novela, me decanto por Google Docs. Es lo más sencillo (para mí) y tengo todo lo que necesito: un procesador de textos y un programa de hojas de cálculo. En el pasado, he probado Scrivener y algunos programas similares (que no estaban a la altura). Son herramientas estupendas, pero me basta con hacerme una hoja de cálculo para desglosar mis ideas y ordenar la trama. La razón por la que uso Google Docs y no Office o LibreOffice es porque soy un vago y Google me lo pone muy fácil.

Finalmente, a la hora de diseñar la versión física y digital de la novela, sigo apostando por Reedsy. Es fácil de usar importando el documento docx (hay que marcar los números de los capítulos como títulos y separar los saltos de página con tres asteriscos, pero ya está) y tienes ambas versiones en un par de clics. También te permite reordenar los capítulos (como Scrivener) y darle los últimos pespuntes a la historia.

Para las portadas, delego el trabajo a un diseñador, pero he usado Canva en el pasado.

En realidad, este artículo es innecesario. Una historia se escribe poniendo palabras sobre la página. Hay aplicaciones que nos ayudan a guardar el progreso, pero escribir es cosa nuestra.