Propósitos

Ha pasado un mes desde que regresé. Todavía hay gente que se sorprende al verme porque, para ser honestos, un mes da para poco y más todavía cuando te centras en otras cosas para no pensar demasiado en la vida. Desde el balcón escucho cacerolas y ruido de vajillas cuando llega la hora de comer. Es agosto todavía y muchos siguen de vacaciones. La calle no es más que eso, la calle, una calle que se convierte en un mundo, girando alrededor del sol, al ritmo de las olas del mar y del canto de las gaviotas.

He tenido tiempo a reencontrarme con lo que dejé hace cuatro años y darme cuenta de que la gente cambia y tú con ella, que no importa que ya no tengas nada en común con esas personas que significaron algo en un momento de tu vida. Los caminos siguen y no siempre en la misma dirección. Eres libre de tomar el tuyo, esa persona también. No te traumatices, sigue caminando.

Además de una novela, si algo he sacado en claro han sido algunas cosas (además de que la televisión esté muerta).

  1. Busca un propósito: si no tienes ninguno, empieza por tu salud. Tu cuerpo te lo agradecerá. Los puntos conectan unos con otros, así que no te desesperes. Lee libros sobre un tema que te interese en lugar de hablar sobre ese propósito que nunca llega.
  2. Tu ambición es tan grande como la ambición de quien te rodea: lo leí hace poco en un libro y no le falta razón. Que los entornos absorber y determinan, no es ninguna novedad. Por fortuna, existen los libros, existe internet y podemos buscar ejemplos que están más allá de nuestro círculo de amistades. Si quieres hacer algo que alguien ya ha hecho y crees que es posible, corta el rollo a esas personas que te dicen lo difícil que es algo -porque ellos no se ven capaces- y silencia tu entorno.
  3. No te concentres en estupideces: yo soy el primero que posterga lo que tiene que hacer muchas veces. Soy humano, como tú, pero hay que hacerlo si quieres que tu día cuente. ¿Estás a dieta? Ve al gimnasio. Termina esa tarea. Ve al médico. Escribe. Lee. Finaliza el trabajo. Por muchos libros de autoayuda que leas, si no mueves el culo, tu montón de páginas no lo hará por ti. Está bien que visualices, pero está mejor si actúas. Menos Netflix y más currar, que tienes tiempo de sobra.
  4. Tu experiencia sólo le importa a quien busca una experiencia similar: es así, por muy traumática o positiva que sea, lo que quieres contar sólo le interesará a una persona que busque eso -o quiera solucionar su problema-. Piénsalo. Entras en Google y buscas algo y das con esa página sobre un tema específico. La vida es igual, y tu entorno, normalmente, no está buscando información sobre lo que te ha pasado, ni sobre tu viaje a la India, ni acerca de tu proyecto revolucionario o esa experiencia mística. Solemos poner mucha energía en lo que nos apasiona (me ha pasado) y terminamos exhaustos y frustrados. Nunca mais. Si quieres contarlo, vuélcalo en internet, transmútalo en algo útil, pero no dejes que se lo lleve el viento.
  5. Tú eres el fruto de las decisiones que tomas a lo largo de tu vida: deja de poner la mierda sobre los demás. Siempre puedes tomar una decisión. Si eres feliz con lo que tienes, bien. Si no, deja de quejarte y cámbialo. Hay cosas que no podemos elegir (lugar de nacimiento, la familia, el color de ojos…), pero sí lo que está en nuestro poder. Si buscas complacer a otros a cambio de algo, estás cometiendo un error y te sentirás peor, después de todo.
  6. Aprecia lo que te rodea: visita, reflexiona sobre lo que hay a tu alrededor y rebusca un poco sobre su historia. Te sorprenderás.
  7. Bebe menos alcohol: no te estoy diciendo que dejes de hacerlo para siempre, que también. Tú sabes cuánto te afectan esas borracheras. Los años no perdonan. Bebe menos, bebe poco. Ganarás en vida, te sentirás mejor.
  8. Ahorra: aunque sea poco. Léete un libro y aprende a gestionar tu dinero. No importa si quieres tener mucha riqueza o no. Aprende a gestionar y ahorra para tu futuro. Esto no significa ser ruin. Simplemente, valora lo que consumes. No malgastes el dinero en cosas que no necesitas.
  9. Di ‘no’ con más frecuencia: tu tiempo vale mucho y tu salud más. Si no te apetece, no vayas, no cedas. Hazlo por ti. La vida sigue.
  10. Da las gracias: por lo que tienes, por lo que no tienes y por seguir respirando. El mundo no te debe nada por ser quien eres. Da gracias por estar.

No veas más videos motivadores. Todos hemos visto suficientes.

Tómate la vida con humor y levántate con fuerza porque es lunes y no porque sea viernes.

Nada importa tanto. Tú tampoco. Al final, todos seremos un puñado de tierra.

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