No eres quien crees ser

Han pasado poco más de ocho años desde que me hicieron esa foto.

No guardo buen recuerdo de ella.

Me encontraba en Valencia viendo las Fallas por primera vez. Mi relación con la chica que hizo la foto terminaría poco después. Y así con la banda en la que tocaba. Y todos mis sueños y mis planes. Un auténtico drama. A pesar de que sonreía, recuerdo que no estaba pasando por un buen momento, en todos los sentidos. Curioso, cualquiera diría lo contrario. Hasta yo.

Miro a la foto y no me reconozco. Sí, soy yo, más joven, con otro peinado -entonces escuchaba mucho northern soul y estaba obsesionado con The Jam, The Specials y Dexy’s Midnight Runners-, tal vez más delgado -o no- y con menos canas. Pero no estoy hablando de eso.

¿Quién era yo en esa foto? Otra persona.

¿Quién era yo hace unos meses? Otra persona.

Tendemos a pensar que todo cambia a nuestro alrededor menos nosotros, que somos estáticos, profundos como las raíces de un árbol y de principios sólidos. Pero no es así. Cambiamos, de forma física, de forma de pensar. Ganamos, perdemos y también dejamos marchar.

En esa foto ni siquiera había empezado a escribir relatos. Ni a ser elocuente. Ni a tomarme a mí mismo en serio. Ni a hablar idiomas. Ni a qué demonios sé yo…

Dos años más tarde, publicaría Sangre de Pepperoni.

Mi autoestima se encontraba minada, un tanto perdida. Tomó tiempo salir del paso, volver a las andadas, despertar el potencial. Han pasado ocho años y no me reconozco ni en el espejo, pero eso ha dejado de importarme. Soy quien soy cada día que me levanto y me acuesto, y eso es lo único que importa. Un día te mueres y se ha terminado todo. A veces, voy a la cama tan cansado que me pregunto si todo lo que hago merece la pena, pero si no lo hiciese, me acostaría arrepentido.

Mi forma de pensar ha cambiado con los años, como posiblemente así lo habrá hecho la tuya. No soy más que alguien que escribe en un rincón de la red mientras trabaja por y para alcanzar un objetivo en vida. Lo que he logrado hasta hoy, es incomparable a doce meses vista. Si me hubiesen contado lo que pasaría en estos últimos cinco años, jamás me lo habría creído, aunque en este momento, no resulta suficiente. Sé que puedo hacer más, sé que puedo hacerlo mejor.

No importa lo que hayas hecho en el pasado que siempre puedes empezar de cero mientras respires. Al cuerno con las opiniones del resto y esto es algo que debes entender para llegar lejos. Que te importe un comino lo que piense el de al lado. No le temas al cambio porque es inevitable. Aprovéchate de él antes de que se aproveche de ti y trata de acostarte con la conciencia tranquila de que estás haciendo lo que realmente quieres.

Te lo dice alguien, después de cuatro años, que se fue bien lejos de su zona de confort sin importarle un bledo. Claro que tuve miedo y dudas, pero siempre hay un precio que pagar. El talento importa, pero tus ganas también. Puede que haya todavía cosas que cambiar, que no esté facturando millones ni tenga miles de seguidores en Instagram, pero duermo tranquilo y feliz cada noche por hacer lo que hago. He ganado. Si lees esto, significa que tienes acceso a internet. Por tanto, tú puedes hacer lo mismo.

Este mensaje va para todas esas personas que siguen sin explotar, calentando una silla a diario sin más expectativas que las de llegar al viernes y volcar en el sofá o entre botellines de cerveza, para despertar el lunes y que todo les parezca una mierda.

Este mensaje tal vez vaya para ti si también eres humano.

Si te ha gustado, por favor, comparte.

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