Sunset Boulevard

Pasé un verano escuchando, de principio a fin, el álbum Hotel California de Eagles (infravalorado por sólo haberle prestado atención a uno de sus éxitos). Nunca he estado en Los Ángeles pero, por entonces, vivía frente al mar, oía a las gaviotas cada mañana y escribía rodeado de la tranquilidad de una playa vacía. No tenía Sunset Boulevard, pero cruzaba el paseo en coche, cada atardecer, disfrutando de la puesta de sol rojiza que se perdía entre las montañas. Ese verano también volví a leer Driver, la novela de James Sallis en la que se basó la película que protagoniza Gosling. A su vez, me acordé de las horas que eché jugando a Driver, durante mi adolescencia, haciéndome pasar por un felón al volante. Por las noches engullía Sons of Anarchy hasta que me quedaba durmiendo. Hoy he vuelto a poner el disco y los recuerdos han saltado todos a la vez.

De aquel verano queda poco.

Hoy mis días son diferentes y sueño con otras cosas porque las de entonces ya se cumplieron. Vivo entre una escena de la Dolce Vita de Fellini y una canción de The Doors.

Ahora sí creo que llevo toda una vida preparándome para este momento.